El maestro Hideo Yamamoto, reconocido por sus obras de thriller psicológico, nos presenta lo que muchos consideran su obra maestra. En ella conocemos a Nakoshi, un mentiroso compulsivo que, por circunstancias de la vida, termina viviendo como vagabundo dentro de su auto. A simple vista, no parece un inicio particularmente impactante… hasta que aparece Ito, un estudiante de medicina que le propone someterse a una trepanación: un procedimiento que consiste en abrir un pequeño agujero en el cráneo con el fin de “desarrollar un sexto sentido”.
La premisa es intrigante, pero a medida que avanzaba en el Manga de Homunculus, me di cuenta de que no estaba frente a otra obra más de terror psicológico. Antes de entrar en un breve resumen de los primeros tomos —para ver si te animas a leerlo, considerando que lo tenemos disponible en nuestra tienda—, vale la pena detenerse en el arte de Yamamoto.
Su estilo mezcla realismo con una estética surrealista, destacando por una anatomía precisa en los personajes, pero jugando de manera inquietante con las criaturas que aparecen en la obra. El uso del espacio es impresionante: el manga aprovecha con maestría las páginas dobles, algo que no siempre resulta bien en formato impreso. La composición de viñetas, los puntos de fuga y la profundidad de los planos logran que, literalmente, sientas que estás viendo más allá de lo que está en la página. Yamamoto consigue equilibrar momentos simples con otros extremadamente detallados, creando escenas visualmente bellas incluso en contextos lúgubres, extraños o directamente perturbadores. Ese contraste es uno de los grandes méritos de la obra.
Tras la trepanación, Nakoshi despierta una especie de sexto sentido. Como lectores, antes de descubrir en qué consiste, podemos imaginar muchas posibilidades. Sin embargo, cuando finalmente se revela, puede resultar incluso decepcionante: ¿solo puede ver los verdaderos sentimientos de las personas manifestados como criaturas grotescas? Puede sonar simple, pero a medida que la historia avanza, todo cobra sentido.
El propio Nakoshi lo expresa en un panel: “¿Qué mierda de poder es este?”. Pero Ito introduce una idea inquietante: si las personas ocultan sus emociones y estas se manifiestan de esa forma, ¿qué ventajas podría obtener alguien capaz de verlas? Aquí es donde el manga plantea una duda profundamente existencial. Podemos creer que conocemos a alguien —o incluso creer que nos conocemos a nosotros mismos—, pero nuestro subconsciente puede desear o necesitar algo completamente distinto.
Cuando alguien logra identificar eso, el concepto de “poder” cambia por completo. Conocer los deseos más íntimos, miedos, traumas y aspiraciones de otra persona puede ser tan poderoso como cualquier habilidad sobrenatural. Manipular esas emociones te pone en una posición de control absoluto. Esto se refleja claramente cuando Nakoshi logra calmar a un yakuza marcado por su pasado violento: no se trata solo de ver a los “homunculus”, sino de comprenderlos… e incluso destruirlos.
Aún quedan muchas cosas por desarrollarse tras los primeros tomos, pero todo apunta a un camino incierto y cada vez más perturbador. Personalmente, recomiendo mucho Leer el Manga de Homunculus. Es una obra que engancha desde el primer panel y que demuestra que cualquier prejuicio inicial puede desmoronarse en la página siguiente. Es un manga que exige paciencia y una mente abierta… aunque, por suerte, no necesitas hacerte un agujero en el cráneo para disfrutarlo.





